Martes, 31.03.2020 - 17:29 h
Organizaba fiestas de más de 50.000 euros

Euromillones: se arruina tras malgastar los 11 millones del bote en macrofiestas

Michael Carroll ganó el bote de 11 millones de euros en 2002. 13 años después no tenía ni euro en el banco y ahora trabaja transportando madera.

Fotografía de una hucha rota.
Gestionar el dinero de un premio del Euromillones no es sencillo. / Canva.

La vida del británico Michael Carroll siempre estuvo reñida con la justicia. En enero de 2002 le condenaron a dos meses en un reformatorio por robar un coche, pero meses más tarde el Euromillones daría un vuelco a su situación: en noviembre se llevó el bote de 11 millones de euros, una cifra inmejorable de lotería para asentarse, invertir y disfrutar de grandes lujos por el resto de los tiempos gracias al Euromillones.

El problema es que el dinero cegó por completo a Carroll. Cuando compró el boleto ganador, Carroll estaba comprometido con su novia Sandra Aitken, que estaba embarazada de siete meses de su futura hija, Brooke. Un año más tarde de ganar el Euromillones, Sandra dejó a Carroll harta de su estilo de vida señalando que se acostaba con prostitutas. La madre de su hija se llevó con ella 1,6 millones de euros del premio.

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Carroll fundió rápido el bote del Euromillones, principalmente en fiestas en su mansión de cindo habitaciones de Norfolk en la que contraba a numerosas prostitutas y la drogas como la cocaína estaban al orden el día, según informa 'The Sun'.

Se gastaba 58.000 euros en la organización de cada una de esas fiestas y se volvió adicto a la cocaína con un gasto diario de 2.000 euros en dicha droga. Un séquito de amantes de la fiesta le rodeó y del sexo y las drogas pasaron al vandalismo.

Sus amigos y él conducían coches de lujo y lanzaban Big Macs y nuggets de pollo a los transeúntes de Norfolk, una actividad que le llevó a la justicia en más de 30 ocasiones. En 2005, tras destrozar 32 ventanas de tiendas y coches, su contable le dijo que ya le quedaba menos de un millón de euros.

En 2012 se quedó sin dinero y en la actualidad y su trabajo consiste en transportar troncos y madera por 11 euros la hora. El Euromillones le hizo vivir años de lujo y desenfreno, pero después le arruinó.

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