Viernes, 19.04.2019 - 23:10 h
Supervisa "posibles comportamientos anómalos"

La CNMC centra en mayo la investigación de los precios de la luz que durará meses

Competencia analiza el cruce de ofertas en el mercado mayorista durante la primavera para decidir si abre un expediente sancionador

Gráfico luz.
Gráfico luz.

La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) analiza desde hace cinco meses las causas de la subida de precios en el mercado mayorista eléctrico. El organismo supervisor no tiene prisa. La investigación, señalan fuentes del organismo, puede durar aún meses. La supervisión se centra en lo que sucedió la pasada primavera -los meses de abril y de mayo-cuando en contra de todas las previsiones, la abundancia de agua no frenó la subida de los precios mayoristas como hubiera sido lógico. 

Las fuentes de la CNMC consultadas creen que si hay algo inexplicable, se encontrará en el cruce de ofertas y demandas del mercado mayorista (pool) durante la primavera. La subida de precios del verano, sin embargo, no despierta tantos recelos. De hecho, la CNMC en su página web, ha recogido las subidas en un relato con dos ideas centrales: confirma que está "analizando la situación y supervisando la existencia de posibles comportamientos anómalos", pero justifica las subidas de precios de las últimas semanas. Causas: subida del C02; del petróleo y del gas, así como una mayor demanda.

La investigación está centrada en abril y mayo porque fue el periodo en el que la evolución de los precios inició una escalada sin fundamentos aparentes en el mercado. En mayo, los precios en el mercado de futuros llegaron a marcar los 64 euros MWh. Y en abril, subieron un 6,2% respecto al mes anterior cuando se esperaban bajadas por la abundancia de lluvias

La CNMC sacó la lupa. En abril, la primera fuente de generación de electricidad fue la hidráulica (24%), seguida del viento (22,6%) y las centrales nucleares (19,5%), según datos de Red Eléctrica de España. En mayo, la producción hidráulica (3.452 GWh) sólo fue superada por la nuclear. Hubo más agua, pero la electricidad resultó más cara.

El análisis de los cruces de oferta y demanda, por días, horas y tecnologías lleva tiempo. Las investigaciones de la Dirección de Energía de la CNMC, una de las cuatro existentes, son complejas. No bastan los indicios, explican fuentes del organismo, para anunciar la incoación de un proceso de investigación. En el caso de Energía se recopila toda la información y sólo cuando se detectan y documentan las irregularidades se anuncia la apertura de un expediente.

Un año de pesquisas

El proceso de análisis de los datos puede llevar hasta un año, y más tiempo si se trata de sancionar. Hay precedentes. La CNMC suspendió en diciembre de 2013 la subasta trimestral que entonces fijaba el precio de la electricidad ante los claros indicios de manipulación que habían disparado los precios. La Comisión concluyó que todos los datos sobre la presunta manipulación apuntaban a Iberdrola, pero no abrió expediente sancionador a la compañía hasta junio del año siguiente.

El proceso continuó durante 17 meses más hasta concluir en noviembre de 2015 una sanción de 25 millones a Iberdrola que fue recurrida por la eléctrica y suspendida por la Audiencia Nacional. Como en la investigación que lleva a cabo ahora la CNMC, la suspensión de la subasta de 2013 tuvo como origen la manipulación de las reservas de agua para elevar los precios.

Como hace cinco años, las pesquisas de los técnicos de Competencia se dirigen ahora a confirmar o a descartar comportamientos contrarios a las reglas de la competencia de las empresas propietarias de centrales hidroeléctricas, básicamente Iberdrola, propietaria de 23 centrales hidroeléctricas con 8.847 MW instalados y Endesa (4.759 MW). Las dos compañías niegan haber especulado con sus reservas.

Comportamientos anómalos

Pese a las negativas, el anómalo comportamiento de los precios en primavera ha colocado a las centrales hidroeléctricas en el punto de mira. Unidos Podemos ha presentado en el Congreso una proposición de ley que plantea regular el paso al patrimonio del Estado de las centrales que explotan las grandes eléctricas conforme sus concesiones vayan expirando.

En España funcionan 800 centrales hidroeléctricas instaladas en ríos y pantanos y suman 20.332 Megawatios de potencia -casi la cuarta parte del total instalado-. Aunque sin datos exactos, en los próximos 20 años se extinguirán las concesiones de unas 250 centrales, según datos del antiguo Ministerio de Medio Ambiente.

Las centrales son un buen negocio no sólo porque convierten en beneficios el agua que cae del cielo, sino también porque las instalaciones están amortizadas. Entre 1950 y la década de los 70, las empresas cobraron compensaciones por encima de los costes registrados según facturas, dentro del sistema denominado OFILE –Oficina Liquidadora de la Energía Eléctrica-; posteriormente, cobraron también parte de los denominados Costes de Transición a la Competencia (CTC).

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