Jueves, 16.08.2018 - 23:32 h
Bajo la marca Shop

Dia pisa el freno en su proyecto piloto de tiendas en gasolineras con la británica BP

Lanzó en enero el test, con cuatro gasolineras en Madrid. Una prueba que ha llegado en un momento de crisis en bolsa y, también, de resultados.

Supermercado Dia
Logo en una tienda de supermercados Dia / EFE

Un proyecto siguiendo la estela de Carrefour y El Corte Inglés pero ideado en uno de los peores momentos de Dia desde que salió a bolsa en 2011. El grupo de supermercados decidió en enero de este año probar suerte en un nuevo segmento de mercado, las tiendas en gasolineras.

Lo hizo de la mano del grupo petrolero británico BP y bajo la enseña Shop. El proyecto piloto se basó en cuatro gasolineras, todas en la Comunidad de Madrid, en los alrededores de la capital. De momento, se va a quedar ahí, sin planes de crecimiento inmediato, según señalan desde el grupo. Las opciones de crecer en este segmento comercial permitirían aprovechar la red de más de 600 estaciones de servicio de la multinacional británica y la época estival es clave, al ser la temporada alta del transporte por carretera.

La estrategia de Dia con Shop sigue el mismo modelo que han recorrido otros grandes de la distribución. Por ejemplo, Carrefour mantiene un acuerdo similar con Cepsa y El Corte Inglés, con Repsol, a través de su enseña de supermercados Supercor.

Nuevos negocios

El grupo de supermercados dirigido por Ricardo Currás no sólo está probando suerte en el segmento de las tiendas en gasolineras, también está tratando de modernizar su actividad comercial tradicional. Acaba de poner en marcha la enseña Dia & Go, a la que está transformando una parte de su red para arañar nuevos momentos de compra. Con ella ha ampliado horarios y vende productos que, hasta ahora, no se esperaban en un Día, como zumos, cafés y desayunos o platos preparados.

Trata de renovarse al mismo tiempo que crece la incertidumbre sobre la evolución de su resultado. El próximo 26 de julio, la compañía madrileña presenta su evolución de la primera mitad del año y desvelará si ha logrado cambiar el rumbo después de un negativo trimestre inicial en el que sus ingresos se recortaron un 10% y su beneficio se desplomó un 74%. Sólo ganó 4,4 millones.

No sólo penden dudas sobre sus resultados económicos; también sobre su evolución en bolsa. La compañía presidida por Ana María Llopis, que tiene previsto ceder el puesto en los próximos meses, cerró el pasado viernes en su nivel más bajo en el parqué. El motivo fue los informes publicados por Barclays y Jeffries que rebajaron el precio objetivo de la compañía. Su acción se quedó en 2,19 euros, el mínimo desde que salió a cotizar hace ocho años.

Un traspiés en el parqué que parece ser inmune, incluso, al inminente pago de dividendo. Este martes 17 de julio, Dia abonará una retribución de 0,18 euros por título.

Su desplome bursátil viene además marcado por dos características. Por un lado, por la presión que han ejercido en los últimos meses los inversores bajistas (que apuestan por la caída en bolsa de una acción). La pasada semana, según los últimos datos oficiales de la CNMV, Dia tenía un 16,8% de su capital en manos de bajistas que, a buen seguro, aprovecharon el desplome del viernes para hacer caja.

Por otro, el recorte en el valor de la acción deja la capitalización de Dia en el entorno de los 1.400 millones de euros, lo que coloca a la dueña de Clarel y La Plaza de Dia a tiro de ser opada.

La opción con más peso es una oferta de compra, una opa, por parte de su principal accionista, Mikhail Fridman. El magnate ruso, dueño de X5 Retail Group (considerado el Mercadona ruso) desembarcó en Dia hace casi un año. Primero adquirió un 10% y, meses después, elevó su inversión al 25%. Su primer movimiento disparó las acciones de Dia a seis euros. Hoy valen casi la tercera parte.

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