Miércoles, 01.04.2020 - 07:49 h
"Tenía informaciones fundamentales"

Un exjefe policial asegura que Corcuera autorizó la vuelta a la Policía de Villarejo

Agustín Linares dice que el Gobierno de Felipe González conocía la vuelta del agente al cuerpo pero niega que la Policía se valiera de sus encargos.

Cartas DAO Policía
Las tres cartas de los DAO entregadas a la causa por petición de Mateo Flandorfer. / LI .

El Gobierno de Felipe González entra en escena en el caso Villarejo. El que fuera jefe operativo de la Policía Nacional entre 1987 y 1994, Agustín Linares, ha confirmado ante el magistrado Manuel García Castellón que el exministro del Interior José Luis Corcuera autorizó la vuelta al cuerpo de José Manuel Villarejo en el año 1993 y que su regreso tras una década de excedencia se produjo porque éste tenía "informaciones fundamentales" para la Policía, según confirman fuentes jurídicas a este diario.

Linares es el primero de los tres exjefes policiales citados a declarar esta semana después de que el empresario Mateo Flandorfer y el empresario Adrián de la Joya aportaran al caso Tándem tres cartas firmadas por los policías en las que respaldaban los negocios privados de Villarejo, tal y como adelantó este medio. De acuerdo con las fuentes consultadas, el exmando policial ha protagonizado una testifical plagada de contradicciones en la que ha tenido que mediar el propio magistrado para intentar aclarar por qué motivo la vuelta al cuerpo de un inspector raso contó con el conocimiento del entonces ministro del Interior además de Jesús Martínez Torres, excomisario jefe de la Brigada Central de Información vinculado al expolicía franquista Antonio González Pacheco, más conocido como 'Billy el Niño'.

Al respecto, Linares ha asegurado que Villarejo volvió al cuerpo porque "le hacía ilusión" y, a preguntas del instructor, ha especificado que este retorno en el año 1993 bajo el Gobierno de Felipe González se produjo dado que tenía información muy importante para la Policía. No obstante, ha negado que Villarejo recibiera fuera retribuido con fondos reservados del Estado. En lo que respecta a los negocios privados que el agente encubierto llevó a cabo con su socio el abogado Rafael Redondo mediante el entramado empresarial del Grupo Cenyt, Linares ha terminado admitiendo que la Policía Nacional los conoció pero que no se valió de ello para sus investigaciones. 

Vínculos con Al Kassar

El magistrado también le ha preguntado por operativos policiales de especial relevancia y, en concreto, por el viaje que protagonizó a Siria con el traficante de armas sirio Monzer al Kassar en el marco de una operación antiterrorista. Al respecto Linares ha confirmado este extremo y ha asegurado que viajaron a Oriente Próximo porque Al Kassar tenía una información muy valiosa en materia antiterrorista. Las fuentes consultadas explican que el magistrado le ha preguntado si no sabía que este viaje, efectuado a comienzos de la década de los noventa, coincidió en el tiempo con una investigación abierta en la Audiencia Nacional por el magistrado Baltasar Garzón y ha respondido que era conocedor de las diligencias de investigación (por presuntos sobornos a policías) pero que ya se habían cerrado.

Linares no ha tenido reparo en explicar todo lo relativo a este tipo de operaciones y ello pese a que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 le ha ofrecido acogerse al secreto profesional. De hecho, también se ha pronunciado sobre los GAL bajo el Gobierno de Felipe González aunque ha desvinculado a Villarejo de este asunto concreto. Igualmente ha negado que se produjera una comida en el año 1992 entre Villarejo, él mismo y Corcuera, aunque el letrado del agente encubierto ha hecho mucho hincapié en este asunto en aras a intentar probar que fue la cúpula política y policial del Ejecutivo de González la que le pidió que volviera al cuerpo a sabiendas de que tenía su negocio privado de espionaje.

"Las actividades sirvieron de cobertura"

Precisamente, lo que pretende demostrar su defensa así como el empresario Flandorfer -que pidió estas testificales en el marco de la pieza cuarta de la macrocausa- es intentar demostrar que el cuerpo era conocedor de sus encargos de espionaje, los cuáles, de acuerdo con Anticorrupción, son constitutivos de delito porque se valió para ellos de los medios del cuerpo mientras estaba en activo. Al respecto, Linares ha asegurado que se ratifica en todo lo plasmado en la carta la cual tiene por fecha el 2 de enero de 2018. "Tras su reincorporación a la situación administrativa de miembros del CNP en activo el 29 de junio de 1993, siguió realizando actividades policiales de carácter informativo sin que, por razón de la naturaleza de su trabajo, estuviera sometido a control de horarios", reza la misiva a la que tuvo acceso La Información.

Y no solo ello sino que apuntó además que dichos encargos -que llevaron al magistrado a decretar prisión provisional para él- eran conocidos "por los mandos competentes y servían de cobertura para realizar actividades de investigación que, de otro modo, no se hubieran podido realizar". En su declaración de este lunes el mando policial no ha ido tan lejos puesto que ha negado que la Policía Nacional se valiera de las gestiones de Cenyt para sus investigaciones aunque en líneas generales sí ha admitido que conocía todos estos trabajos de Villarejo. Además de Linares, el magistrado también ha llamado a declarar para este miércoles al exDao Eugenio Pino (imputado en la pieza sobre el espionaje a Luis Bárcenas); un día después hará lo propio Pedro Díaz-Pintado, subdirector general operativo entre los años 1996 y 2004.

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