El alto 'pay out' ha disparado su deuda

Endesa reduce el dividendo... después de que Enel haya recuperado su inversión

La española reducirá su política de retribución en 2021, momento en el que la italiana habrá casi ingresado los más de 30.000 millones que pagó.

Cobró de dividendos de Enel desde Endesa

Enel ha trazado el último plan para cerrar el círculo con Endesa. La compañía italiana, que posee un 70% de la firma eléctrica, ha dado luz verde a apaciguar la agresiva política de dividendos que mantiene la firma española, aunque no sin antes haber recuperado prácticamente toda su inversión. En total, cuando en 2021 reduzca su retribución a los accionistas, ya habrá ingresado 33.000 millones de los poco más de 36.000 que desembolsó para tomar su control.

La historia de Enel y Endesa se remonta a 2007. El gigante italiano consiguió hacerse con la mayoría del capital de la firma española en distintas fases. De este modo, en los primeros meses del año adquirió un 25%. Más tarde, la firma transalpina lanzó -junto con la constructora Acciona- una oferta de compra que culminó en 2009, cuando obtuvo el 92% del accionariado de la española

En estos años, el volumen de dividendos ha estado entre los más altos del mercado, con un ‘pay out’ (parte de los beneficios que salen a través de pagos a los accionistas) del 100%. Desde la llegada de Enel, la eléctrica española ha repartido hasta 31.632 millones de euros y va aumentar en 5.940 millones en los próximos años, hasta un total de 37.572 millones.

Para poner de relieve la ingente cantidad de dividendos que ha pagado Endesa a sus accionistas, en especial a Enel, sirve decir que está entre las cifras más altas que haya pagado ninguna empresa española, aunque con un tamaño mucho menor. Los 37.500 millones superan con creces los pagos efectuados por Santander y BBVA, que suman 36.000 y 22.000 millones, respectivamente, desde comienzos de siglo, pese a que su volumen de negocio es entre dos y tres veces mayor que el de la eléctrica. Solo le supera Telefónica, que alcanzó los 40.000 millones, aunque con un volumen de ingresos que a cierre de 2017 fue un 273% más alto.

Con ello, Enel ha ido recuperando el capital invertido a un ritmo récord. En total, la firma presidida por Francesco Starace ha ingresado hasta 24.847 millones, que llegarán hasta prácticamente los 29.000 millones en 2021, momento en el que levantará el pie del acelerador de la estructura financiera de Endesa. A lo anterior, se le deben añadir otros 3.900 millones que ha percibido a través de reducir su participación en el capital del 92 al 70,1%. En total, habrá recuperado 32.905 millones a lo que se añade un valor para su 70% de 14.725 millones, lo que supone hoy una rentabilidad para el capital invertido hace años superior al 30%.

Enel vs Endesa: dos gestiones, una misma compañía

En esta línea, mientras que desde 2014 el patrimonio neto de la compañía española, su valor en libros, apenas ha crecido un 3%, los fondos propios de Enel han avanzado en ese mismo periodo cerca de un 11%, tres veces más. Aunque el principal contraste se da con la evolución de la deuda que mantienen ambas: los gestores de la italiana han reducido su endeudamiento un 10,5%, mientras que los de la española lo han aumentado hasta un 51%, que alcanzará el 80% para 2021.

La explicación de tal contraste está en el alto pago de dividendos que ha ofrecido Endesa. La exigencia de un ‘pay out’ del 100% tiene importantes repercusiones sobre la estructura financiera de cualquier compañía al estresarla. Así lo advirtió recientemente Goldman Sachs, que apostó por "una limitación en la remuneración al accionista" para Endesa en los próximos ejercicios. Y es que dicho dividendo al final se debe pagar vía flujos de efectivo lo que implica, al ser tan alto, que debe remunerarse finalmente vía deuda o vía patrimonio (descapitalizando la firma).

En el caso de la firma española, el cauce elegido por Enel ha sido la primera. De hecho, el pago de dividendos en los próximos ejercicios le costará a la eléctrica española aumentar su deuda en 1.200 millones, hasta los 7.600 millones de euros, un 19,3% superior a la estimada para este 2018. Con ello, alcanzará un volumen de endeudamiento neto no visto desde hace más de 10 años.

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