Redude un 90% su exposición desde 2016

Repsol realiza más ajustes millonarios en el 'pozo sin fondo' de PDVSA y Venezuela

La petrolera española incorpora nuevas provisiones venezolanas eclipsadas por las pérdidas masivas por activos EEUU y Canadá

Campus Repsol
Repsol registró pérdidas netas de 3.816 millones en 2019. /  Archivo

Caminando por el alambre en Venezuela. Repsol, la mayor petrolera española, sigue provisionando y reduciendo su exposición financiera a Venezuela al tiempo que desea mantener la actividad en el país. Sin embargo, la amenaza de sanciones por parte de EEUU -como acaba de ocurrir con Rosneft- ha obligado a la compañía que preside Antonio Brufau ha replantear su presencia en el país. “Estamos tratando de cumplir con las leyes en los distintos países en los que estamos y haremos los cambios que sean necesarios”, aseguró el consejero delegado, Josu Jon Imaz, en la conferencia del jueves con los analistas.

Repsol, tras el replanteamiento de sus inversiones en el país y el riesgo de crédito contraído con las cuentas a cobrar de PDVSA, ha vuelto a incorporar nuevas provisiones por sus negocios en Venezuela. Una vez más, aunque en esta ocasión de menor cuantía. En concreto, la petrolera provisiona 97 millones por el deterioro de su financiación a PVDSA y otros 83 millones por las inversiones en proyectos en los que participa, según consta en el informe anual del grupo. En 2018, Repsol registró provisiones por deterioro de activos en Venezuela por valor de 1.159 millones y una pérdida extraordinaria de 843 millones contra resultados.

La exposición patrimonial de Repsol en Venezuela a 31 de diciembre de 2019 se redujo a 239 millones de euros. Se trata de un descenso del 47% respecto a los 456 millones registrados al cierre de 2018 y un 90% menos que los 2.273 millones declarados en 2016. “Esta reducción se explica por la existencia en la fecha de cierre de estos estados financieros de deudas comerciales, así como por la actualización del riesgo de crédito por pérdida esperada correspondiente a deudas de PDVSA”, 

Repsol hace balance en bitácora anual de las principales magnitudes del escenario apocalíptico que vive la economía de Venezuela. “En 2019 continúa la situación de inestabilidad política, la recesión económica (el PIB se ha reducido un 40% en 2019) y la inflación (7.374% en 2019 y se prevé un 3.000% para 2020) por lo que se ha prorrogado el Estado de Emergencia Económica”. Un resumen que explica por qué la presencia de Repsol están menguando de forma acelerada vista en euros aunque no haga nada y siga adelante con su actividad en el país.

Riesgo a PVDSA

El pozo sin fondo en el que se ha convertido el país para petrolera tiene que ver con la decisión de financiar a PVDSA en 2016 para el desarrollo de proyectos en la región a través de empresas mixtas. De hecho, el foco está en la financiación a sus empresas filiales venezolanas como Petroquirique SA, donde tiene un 40% y un 60% están bajo control de Nicolás Maduro. Repsol abrió en octubre de 2016 una línea de crédito de 1.200 millones de dólares con una garantía de PDVSA, “destinados al pago de dividendos pasados de Repsol, de inversiones de capital y de gastos operativos de Petroquiriquire”, según la empresa española.

De dicha línea de crédito se han usado 831 millones de dólares. Este proyecto está vinculada a través de garantía recíprocas a la explotación del yacimiento de gas Cardón IV que comparte al 50% con la italiana Eni. Tanto Petroquirique como Cardón tienen un valor patrimonial negativo de 420 y 446 millones en las cuentas de Repsol de 2019.

La compañía española recuerda que dicho préstamo a PDVSA de 1.200 millones se rige bajo las leyes estadounidenses (Estado de Nueva York). La petrolera estatal acumula una deuda financiera de más de 34.000 millones de dólares con empresas del todo el mundo y sus acreedores denunciaron que se encuentra en ‘default’ desde el pasado mes de enero.

Repsol recuerda esto en su informe a colación del riesgo de que los titulares de los bonos de PVDSA insten el concurso y reclamen todo tipo de activos para satisfacer su deuda. La compañía española todavía mantiene un 40% en Petroquirique, que tiene contraídos compromisos de compensación de deudas recíprocas con la propia PVDSA.

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