La previsión del Gobierno, en cuestión

El FMI exhibe las cicatrices del estado de alarma sobre la economía española

Sólo Francia ha visto más deterioradas sus expectativas económicas durante el periodo de confinamiento. La Autoridad Fiscal aprecia un parón superior al previsto en el segundo trimestre.

Imagen del centro urbano de Madrid durante el confinamiento
Imagen del centro urbano de Madrid durante el confinamiento
EFE

No se puede decir que nadie lo advirtiera. El pasado mes de abril el Banco de España ya avisó de que prolongar el estado de alarma más allá del 9 de mayo, con las medidas de confinamiento asociadas al mismo y las consiguientes restricciones sobre la actividad económica tendría efectos relevantes sobre la economía española hasta el punto de que llevar el escenario central de comportamiento del PIB nacional desde una caída de la economía en el entorno del 7% hasta un desplome que podría llegar hasta el 13,6%. El Gobierno, advertido sobre el particular desde diferentes ámbitos, optó por una solución intermedia: prorrogó el estado de alarma aún durante un mes y medio más, pero a la vez empezó a abrir la mano en todo lo referente a las restricciones a la movilidad y a la apertura de los negocios. Es posible que no haya sido suficiente.

El tono de las previsiones económicas difundidas este miércoles por el Fondo Monetaterio Internacional parecen subrayar la advertencia que ya realizó semanas atrás el Banco de España en relación a que el confinamiento iba a pasar una mayor factura a España que a otros países. En el análisis de la institución que gobierna Pablo Hernández de Cos no solo pesaba las condiciones particularmente estrictas de las restricciones a la movilidad en España sino también el singular perfil del tejido empresarial español, dominado por pequeñas empresas que, como recordó el gobernador en su comparecencia ante la Comisión de Reconstrucción del Congreso de los Diputados, basan su negocio en la relación física directa con sus clientes.

El FMI ha situado a España junto a Italia como las economías que pagarán una factura más alta por la Covid-19, nada menos que el 12,8% de su PIB, pero también como una de las que más ha visto deteriorarse sus expectativas en el plazo de los últimos dos meses (-4,8 puntos) entre las economías avanzadas, sólo por detrás de Francia. El informe del FMI apela con carácter general a la posibilidad de que la sensación general de desconfianza entre los ciudadanos haya generado una especie de 'autoconfinamiento voluntario' para preservar la distancia social, si bien en el caso español lo de 'voluntario' podría eliminarse.

Apenas unos minutos antes de que se publicara el informe del FMI, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) apuntaba en una dirección muy similar. Según los datos de su herramienta de seguimiento permanente de la economía española, el desplome de la actividad en el segundo trimestre del año habría sido superior al esperado y se situaría en el rango más pesimista de los escenarios de previsión que se construyeron en los primeros compases del confinamiento. De nuevo, la presidenta de la Autoridad Fiscal, Cristina Herrero, ya había advertido en sus comparecencias públicas que una parte no irrelevante del comportamiento que manifestara la economía española durante 2020 dependería de la intensidad y la prolongación de las medidas de confinamiento adoptadas por el Gobierno. Los indicadores del organismo apuntan a una caída de en torno a un 14% en el segundo trimestre, otros organismos como el Banco de España estima que podría llegar al 25%.

La previsión del Gobierno, en el punto de mira

El del FMI no es un caso aislado (ver gráfico). En las últimas semanas, han sido varios los organismos e instituciones que han revisado a la baja su previsión de caída de la economía española en 2020 respecto a la que habían planteado en los primeros compases de la crisis. El gobernador del Banco de España ya avisó a finales de mayo que el escenario más favorable que habían incluido en su primer informe de previsiones post-Covid había sido descartado y que las opciones que manejaban ahora oscilaban entre una caída del 11,6% y una del 15,1% en caso de un repunte en otoño.

El deterioro de las previsiones sobre la economía española tras el estado de alarma
 
 

La agencia de rating Fitch revisó en solo un mes, entre abril y mayo, del 7,5% al 9,6% la caída prevista para la economía. También CEOE varió en poco más de un mes su horquilla tras constatar que las medidas de contención decretadas por el Gobierno se prolongaban durante más tiempo del esperado y pasó de prever una caída de entre el 5% y el 9% a situarse en un rango mucho menos alentador de caídas de entre el 10,2% en el mejor de los casos y del 15,5% en el peor.

El Gobierno, por su parte, desliza que los indicadores disponibles les muestran una reacción de la economía más vigorosa de lo que esperaban y mantiene su confianza en que se pueda cumplir la previsión de caída del 9,2%. Y no está tampoco solo en ese discurso: "A día de hoy no creo que esa previsión haya caducado", sostiene la analista jefe de Funcas, María Jesús Fernández. "Es verdad que tal vez se sitúe en el rango más optimista de la banda, pero también que se perciben señales de que la economía podría marchar algo mejor de lo previsto en el tercer trimestre del año". 

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