Viernes, 22.11.2019 - 23:37 h
El camino hacia la transición energética

Cumbre de Ribera y su equipo en Ferraz para sofocar críticas a su plan energético

La ministra de Transición Ecológica acudió junto a los responsables de Medio Ambiente y de Energía; el carbón y los trasvases, los temas candentes

Cristina Narbona (centro), junto a Hugo Morán (izquierda) y Teresa Ribera.
Cristina Narbona (centro), junto a Hugo Morán (izquierda) y Teresa Ribera. / EFE

Cumbre en la sede madrileña del PSOE. El pasado jueves, la ministra de Transición Ecológica Teresa Ribera, acompañada de los secretarios de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, y de Energía, José Domínguez Abascal, se reunió en Ferraz con cargos socialistas autonómicos para explicar sus planes de transición energética y, sobre todo, intentar calmar las aguas tras sus declaraciones sobre el cierre de minas y centrales de carbón. En la reunión estuvo presente la presidenta del partido y exministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, con la que Ribera trabajó como secretaria de Estado de Cambio Climático entre 2008 y 2011.

Como suele suceder, sobre la cumbre no hay una única versión. Ni sobre su finalidad ni sobre su resultado. Fuentes ministeriales sostienen que la cumbre fue poco más que un acto protocolario, de toma de contacto entre miembros del Gobierno y cuadros socialistas: consejeros, directores generales y secretarios generales de energía y medio ambiente.

Otras fuentes del PSOE aseguran, por el contrario, que el encuentro respondía a la inquietud desatada en algunas comunidades autónomas como Asturias, Aragón o Castilla y León por los planes que maneja la nueva ministra de Transición Ecológica para sectores de actividad clave, como el carbón, en comunidades gobernadas por los socialistas.

Sin estridencias

"Fue una reunión institucional, de puesta en común" explica uno de los asistentes, pero en la que consejeros de comunidades como Asturias, Aragón, Murcia, Valencia, Castilla-La Mancha mostraron, sin estridencias pero con contundencia, su preocupación por las cuestiones que más les afectan, como la transición energética, el trasvase Tajo-Segura o los residuos.

Según las mismas fuentes, Ribera trasladó el mensaje de que todas las decisiones que se adopten -lo mismo en la cuestión del carbón que en otras cuestiones sensibles como el agua- lo serán previa consulta con las comunidades afectadas y, en la medida de lo posible, con sus aportaciones. La intención estaba clara, señalan fuentes al tanto de la reunión, pero la inquietud de  algunos de los asistentes no se disipó por completo.

Que la reunión iba más allá de un mero acto protocolario estaba claro por el peso de los asistentes: la cúpula del ministerio de Transición Ecológica con la ministra al frente, la presidenta del partido como cicerone y  consejeros autonómicos y directores generales como auditorio; con un asistente especialmente interesado, el secretario general del Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias (SOMA UGT), José Luis Alperi.

El interés de los socialistas asturianos se centra en los planes del Ministerio de Transición Ecológica para las cuencas mineras y las centrales térmicas de carbón. Las declaraciones de Teresa Ribera no gustan y muchos consideran que van más allá de lo razonable al cuestionar la viabilidad de las centrales, lo que interfiere -aseguran- con el proceso de inversiones para modernizar las instalaciones que algunas de ellas tienen en marcha.

Compromiso de Sánchez

Los críticos con Ribera recuerdan que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, clausuró el 39 Congreso Federal con una afirmación rotunda: la necesidad de acometer "una transición energética justa y sacar del abandono a las cuencas mineras olvidadas por este Gobierno [el de Rajoy]”. Y recuerdan también cómo el Congreso avaló el papel del carbón autóctono como respaldo de las energías renovables; su declaración como reserva estratégica y  garantías estables de producción.

Es todo un dilema para el Gobierno Sánchez y para su ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. El panorama al que debe hacer frente el Gobierno, y en el que se enmarcan las tensiones internas en el PSOE es este: sin tener en cuenta la pública Hunosa (1.300 empleos), quedan 15 empresas dedicadas a la extracción de carbón (en los años 80 había más de 200). La mayoría tendrán que cerrar.

Solo las minas a cielo abierto, las únicas rentables, podrán seguir activas. Sobre las centrales que queman carbón, el panorama es de ocaso: en 2021, sostienen los más informados, sólo estarán activas las más próximas al litoral: As Pontes (A Coruña), Aboño (Gijón, Asturias), Soto de Ribera (Asturias) y Carboneras (Almería). Toda una reconversión.

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