Domingo, 05.04.2020 - 13:20 h
La educación, en jaque

Adiós al año: la universidad asume que el virus finiquitará las clases presenciales

Los centros de educación superior aún no saben cómo lidiar con asuntos como las prácticas que requieren de instrumental específico de las facultades.

Universidades
La universidad asume que el coronavirus impedirá retomar las clases presenciales / EFE

No habrá más exposiciones delante de los compañeros, exámenes multitudinarios ni charlas por unos pasillos llenos de alumnos, profesores y personal de todo tipo. Es al adiós a las clases presenciales en la facultad por el coronavirus. Ese es el escenario que ya se maneja en las universidades españolas debido a la situación generada por la pandemia, ya que no se contempla una relajación de los protocolos una vez finalice el estado de alarma. Por tanto, ya hay rectores que han instado a sus facultades y plantillas a reforzar las clases y exámenes online, además de recomendarles que se preparen para intentar dar normalidad a esta situación, como ha podido saber La Información.

Este planteamiento se explica con las advertencias del Ministerio de Sanidad sobre el escenario que se dará tras llegar al pico de casos. Y que en ningún caso supondrá una relajación de las medidas para evitar los contagios. Así lo ha trasladado en una carta a sus docentes el rector de una universidad madrileña a la que ha tenido acceso este diario, y cuya línea se está siguiendo en otras comunidades, como ha confirmado esta redacción. En la misiva, el máximo responsable del centro explica que "como es previsible que no se imparta docencia presencial en lo que queda de curso, es muy importante mantener la actividad on line". "Según vaya evolucionando la situación, iremos adecuando en los próximos días el funcionamiento de la Universidad", añade el texto, en el que agradece el "esfuerzo" por la adaptación a esta nueva modalidad de trabajo.

A esto se suma que a los profesores de algunas universidades se les haya comunicado abiertamente que ya no se van a reincorporar a dar clases en el aula o a atender tutorías en sus despachos, como ha podido saber este medio. Lo que apuntala esta nueva realidad para la educación superior, que se ha encontrado con un problema cuando apenas había empezado el segundo cuatrimestre y tenía por delante al menos tres meses de lecciones, ejercicios y trabajos con los alumnos. Lo que sí está descartado es que vaya a dar por finalizado el curso, tal y como se ha especulado en las últimas horas, ya que todas las fuentes consultadas coinciden en que lo primordial es que "se pueda acabar y los alumnos puedan completar las asignaturas que les quedan"

Los docentes contactados por La Información confirman que ya se les ha avisado de que no queda otra que adaptarse al ámbito online por la imposibilidad de retomar la rutina presencial. Una recomendación que se extiende a los exámenes, para los que ya hay fórmulas como hacer un control tipo test con tiempo y acceso limitado, o dar la posibilidad de entregar un trabajo al no poder hacerse una evaluación de una manera garantista.

Algo que no consideran tan grave "si se tiene cierta pericia y se está acostumbrado", aunque apuntan que no es algo "que hagan todos los profesores". Aun así, creen que los rectorados y decanatos deberían haber puesto "más medios para que podamos llevar a cabo la tarea en unas condiciones mejores". Por ahora, solo se han habilitado accesos gratuitos a distintas plataformas virtuales donde centralizar los distintos contenidos de las asignaturas y se han difundido guías de consejos para dar clase online.

Qué pasa con las asignaturas prácticas

La otra problemática está en las asignaturas prácticas que son imprescindibles para los alumnos de carreras que requieren de supervisión y que se someten a exámenes de esta modalidad. Es el caso de los estudiantes de Medicina, Veterinaria o Química, que necesitan un instrumental específico que está en sus centros de estudio. Una situación que entraña dos problemas, como son que ese material sea utilizado por numerosos jóvenes y que en los emplazamientos de prácticas coincidan entre ellos. Y en algunos casos, que incluso utilicen a personas externas a la facultad para desarrollar esta actividad, como puede ser el caso de Odontología.  

"Internet te permite un montón de posibilidades, como mandar tutoriales docentes y profesionales en vídeo, recomendar otros de Youtube, proporcionarles guías... La parte más teórica y de visualización es fácil de compensar. El problema está en cómo gestionar el resto de situaciones si necesitas ir a un laboratorio o estás obligado a utilizar un instrumental determinado para poder avanzar", explica un profesor sobre esta problemática. 

Educación y Universidades no tiran la toalla

Fuentes tanto del Ministerio de Educación como del de Universidades consultadas por esta redacción explican que el fin de la actividad presencial es algo que ya está "contemplado". Pero que, a la vez, no se ha tirado la toalla y se está a la espera de lo que diga Sanidad, que es quien tiene en su mano dar unas instrucciones u otras en lugares donde se puedan producir concentraciones de gente. Algo que en las facultades y centros adscritos a las mismas es la tónica habitual en el periodo lectivo, aunque no tanto en el de exámenes. Con la excepción de las bibliotecas y salas de estudio habilitadas en cada emplazamiento educativo.

Desde la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) comparten ese planteamiento, al señalar que "se contemplan todos los escenarios posibles". Pero a la vez, manifiestan que es primordial "mantener los planes de estudio y su evaluación". Pero ni la CRUE ni los ministerios tienen respuesta para lo relacionado con las prácticas del aula o las externas, ya que coinciden en que se adoptarán "medidas concretas en cada titulación" y que se "ajustarán los plazos" en función del avance del Covid-19 y de las decisiones del Ministerio de Sanidad.

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