Miércoles, 20.06.2018 - 02:17 h
El partido se lucró con las contrataciones

La sentencia de la Gürtel condena al PP y coloca al Gobierno al borde del abismo

Un día después de aprobar los Presupuestos, la condena se une a los últimos escándalos de Zaplana y Fernández de Moya, y hunde al Ejecutivo. 

Rajoy
Mariano Rajoy, en Moncloa. / EFE

La sentencia del caso Gürtel ha condenado al PP por lucrarse en toda la trama de adjudicaciones de contratos y coloca al Gobierno de Rajoy en una situación muy complicada de cara a las dos próximas citas electorales que tiene que afrontar el año que viene y el siguiente. El fallo de la Audiencia Nacional ha sido un tremendo jarro de agua fría para Rajoy el día después del triunfalismo que había generado la aprobación de los Presupuestos, para garantizarse un año más de legislatura, a pesar de tener toda su actuación en entredicho por la falta de reformas a medio y largo plazo. 

La sentencia considera demostrado que dentro del partido que gobierna había una caja B que era utilizada por sus tesoreros y sirvió para financiar a la formación en diferentes actividades, ya fueran dentro de campañas electorales o de otro tipo. El juez acusa al partido de haber renunciado a hacer cualquier reclamación de los fondos que el extesorero, Luis Bárcenas, había desviado a Suiza y considera que se lucró de toda la trama. 

La sentencia condena, entre otros 29 acusados, a 33 años de prisión a Bárcenas por la evasión de 11,5 millones de euros en impuestos entre 2000 y 2009 y por embolsarse 1,24 millones en comisiones por facilitar contratos públicos a empresarios que le presentó Correa. Además, el empresario Francisco Correa ha sido condenado a 51 años de cárcel como director de la red corrupta. En el caso del PP, el fallo entiende que el partido se lucró a través de sus ex alcaldes de Pozuelo y Majadahonda, en colaboración con la ex ministra Ana Mato, y condena partido a pagar 245. 492 euros.

El fallo se produce al día siguiente de conocerse otros dos nuevos casos de supuesta corrupción del partido: por un lado, la detención del exministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, que esta misma mañana declaraba en Valencia sobre un presunto delito de malversación y blanqueo de capitales generado a través de comisiones ilegales en la concesión de contratos durante su presidencia de la Generalitat valenciana. Y por otro lado, la implicación del número dos de Hacienda, José Enrique Fernández de Moya, en un caso de posibles adjudicaciones públicas irregulares en su etapa de alcalde de Jaén.

Un periplo electoral lleno de obstáculos

Dentro de las filas del PP siempre se había manejado la posibilidad de que la sentencia principal del caso Gürtel dejara a un lado al partido y se centrara en los responsables individuales de la trama. El propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al hilo del mensaje que se lanzaba desde Génova por el caso Zaplana, ha intentado desvincularse del proceso tras el "éxito" de los Presupuestos con el argumento de que son actos del pasado por los que cada culpable deberá pagar lo que le corresponda. Pero la inclusión del PP como entidad dentro de los culpables echa por tierra toda esa argumentación y coloca de nuevo a la formación en el disparadero de todas las críticas. 

Antes incluso de conocerse los casos recientes de Zaplana y del secretario de Estado de Hacienda, todas las encuestas y predicciones manejadas en las últimas semanas advierte de una gran sangría de votos del PP hacia Ciudadanos (más de tres millones según las estimaciones más conservadoras). El partido de Albert Rivera se presenta ahora ante la opinión pública como el más seguido por los votantes del centro derecha en España, con una amplia ventaja sobre el PP. Es más, en la última encuesta publicada de Metroscopia, hasta un 65% de los actuales votantes del PP rechazaba Mariano Rajoy y los actuales dirigentes del partido. 

El PP se enfrenta ahora a una gestión del Gobierno en minoría parlamentaria, obligado a pactar todo con Ciudadanos y el PSOE (o los nacionalistas del PNV si es necesario), en plena antesala de las elecciones autonómicas, previstas para mayo del año que viene, y con una clara desventaja frente a todos los demás partidos. Una de las claves de esa cita electoral va a ser el mantenimiento o no del PP en el Gobierno de la Comunidad de Madrid, azotado por el escándalo que obligo a dimitir a su ex presidenta, Cristina Cifuentes, y con un remedio transitorio hasta nombrar nuevos candidatos que puedan luchar con el socialista Ángel Gabilondo o el 'podemita' Íñigo Errejón. 

Con el partido condenado y casi hundido por la sentencia y los últimos escándalos, una más que probable pérdida de la Comunidad de Madrid y el previsible bloqueo de las iniciativas parlamentarias que se intenten poner en marcha a nivel nacional, la situación para afrontar unas posibles elecciones generales en 2020 (si no antes) no se ve en estos momentos como la más idónea. A pesar de ello, el más optimista de todos parecía este jueves el propio Mariano Rajoy, que tras sacar adelante los Presupuestos no descartaba incluso volver a ser el candidato del PP en los próximos comicios. 

 

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