Jueves, 18.10.2018 - 18:44 h
Crisis interna y malas expectativas electorales

Podemos, lejos de asaltar el cielo: su plan económico y territorial amenaza ruina

Han pasado solo cuatro años desde que un grupo de jóvenes liderados por Pablo Iglesias quisiera aprovechar a los indignados. Poco de eso queda hoy.

El núcleo fundador de Podemos
Podemos en sus buenos tiempos.

Podemos ha cumplido cuatro años... y no ha habido fiesta, ni grandes actos. No hay mucho que celebrar. La incipiente recuperación ha tenido un efecto colateral en una formación (que no quiere hacer declaraciones ni balance) que amenaza ruina tras fracasar su proyecto territorial y su modelo económico. La sensación es que tiene más pasado que futuro... por el momento. El auge de los indignados ha perdido fuelle y Cataluña ha partido a la formación, con Carolina Bescansa clamando en el desierto por un proyecto nacional e Íñigo Errejón empujado a la batalla por Madrid. Iglesias desapareció de escena tras la debacle en Cataluña y reapareció... criticando a los medios y haciendo una leve autocrítica. Pocas sonrisas.

Uno de los padres de esta formación, profesor de alguno de sus líderes y firme defensor de los mismos en sus inicios, Ramón Cotarelo, autor entre otros libros de 'La República Catalana (editorial Now Books) no tiene piedad con el partido dirigido por Pablo Iglesias. "Asambleas, círculos... no queda nada de eso. Se ha convertido en un partido de mentalidad leninista en el que se ha impuesto el culto a la personalidad sin piedad, donde ya no queda casi nadie de la vieja guardia. Al menos los socialistas mantuvieron a los miembros del famoso 'pacto de la tortilla'. Sí, yo les defendí, pero tengo ojos en la cara", señala con un tono de voz que recuerda a los indignados del 15M, ese espíritu "tan sorprendente en su día como olvidado ahora, lo que pudo ser y no fue. Nadie se acuerda ya de eso, los únicos que lo han capitalizado han sido Podemos, convirtiendo algo espontáneo y sin dirección en algo organizado". 

Cotarelo también recuerda esa foto de los fundadores de Podemos, ya marchita por las purgas y los desencuentros. Una historia muy vieja en un partido tan nuevo. El partido que sorprendió a todos con cinco eurodiputados en mayo de 2014 y que en julio de ese año contaba con una intención de voto del 15,3%, en octubre de 2015 tocaba fondo con solo un 10,8%. En la última encuesta del CIS cuenta con un 18,5%, pero el sorpasso se aleja, y Ciudadanos, el otro partido nuevo le ha pasado... por la derecha. 

"Al final Podemos se ha convertido en una reedición de IU, ¡pero si hasta tienen en sus filas a Garzón! y acabarán como Anguita, con el 13% de los votos. Yo saludé una izquierda nueva, no esta repetición. Las viejas mentalidades estalinistas han absorbido todo. No se ha creado una izquierda entre la socialdemocracia neoliberal y esto. Al final, el objetivo de Podemos ha sido el mismo que el de la IU de Anguita: acabar con el PSOE. Por eso dejaron que gobernara Rajoy".

Voces contracorriente

Julio Anguita, que también aplaudió en sus inicios a Podemos, deja claro que no quiere comentar la actualidad de la formación, pero sí hace un análisis de lo que a él le gustaría que fuera la política, la antigua y la nueva, y por lo que dice... a buen entendedor, pocas palabras bastan. "Este país necesita una voz que vaya contracorriente, que diga verdades como puños, pero que tenga una línea coherente, un programa, que no vaya zigzageando constantemente. Hace falta un discurso nítido, rotundo, con voz propia y que no se pierda en divagaciones. Y un proyecto que defienda sus ideas con valentía, gusten  o no gusten".

Cotarelo mantiene que el principio del fin de Podemos llegó cuando alguien les susurró al oído que unas elecciones anticipadas eran mejores que convertir a Sánchez en presidente porque el sorpasso era seguro. Los datos demuestran que en abril de 2016, Podemos cuenta con un 17,1% de porcentaje de voto según el CIS. De Vistalegre I a Vistalegre II (recordada por el enfrentamiento Errejón-Iglesias) las formación perdió un 2,8% en intención de voto. "Desde entonces no son más que el peón de la derecha. Cataluña ha sido el fin, se los ha comido, ahora dicen que no apoyarán a Puigdemont, da igual, son irrelevantes. Al final han acabo apostando por el referéndum pactado... para votar no. Pero qué defiende Podemos, de qué habla ahora. El PSOE se ha enganchado a las pensiones, pero Cataluña ha matado a la izquierda". Peor opinión tiene de Rajoy, que no ha ofrecido nada, "por incompetencia".

Anguita considera que para estar en política "hay que estudiar, saberse las cosas, no hay que improvisar sino preparar, elegir tus opciones y explicar didácticamente cada propuesta". Su famoso: programa, programa, programa. "No se hace política para que te quiera el respetable", resalta como plan de ruta. Cotarelo incide en el hecho de que un partido "no se inventa de la nada" y tampoco da muchas opciones a Cs. "Creo que va a ser mucho ruido y pocas nueces. Me recuerda a los resultados de Podemos de 2014, de repente una sorpresa extraña, encuestas en las que parece que van a arrasar... y luego más de 10 millones de personas que votan PP".

Un modelo económico diluido y engullido por el PSOE

No solo la ambigüedad catalana y en la idea de España han pasado factura a Podemos. Su modelo económico ha perdido fuelle o ha sido engullido poco a poco por el PSOE. Pocos se acuerdan ya de las auditorías de deuda para no pagar las partes consideradas ilegítimas de sus inicios, al estilo griego de Syriza, ese modelo que acabó siendo relegado, como Corbyn en Reino Unido.

La edad de jubilación a los 60 y las 35 horas semanas han quedado como antiguas promesas que han quedado sobrepasadas por la realidad de una hucha agónica y de un empleo precario, que se ha convertido en la nueva batalla. Cierto que Iglesias acaba de proponer un 10% el impuesto de sociedades a la banca, con el objetivo de recaudar cerca de 5.800 millones de euros en cinco años con el objetivo de rescatar a los ciudadanos, volviendo al lenguaje de sus inicios. Nada se escucha ya de la troika, de la nacionalización de la banca, de su radical reforma fiscal, de la reforma laboral, la más apreciada por Bruselas, y a la que todos en la oposición critican pero que nadie parece dispuesto a derogar...

En el camino se han quedado no solo votos, sino una subida del salario mínimo que ha acabado haciendo Rajoy, la implantación de la tasa Tobin que ahora recupera con vigor el PSOE, y una renta básica que se vendió como panacea, que le 'copió' Sánchez, pero que ahora ha quedado en el olvido. 

Ahora en Portada 

Comentarios