Jueves, 23.05.2019 - 21:44 h
Cuenta atrás hacia el 28-A

El 'fake data' de la campaña: manual para votar sin caer en cinco bulos económicos

Tambores de crisis, reforma laboral, salarios, pensiones... ¿en qué datos se basan PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos y Vox para 'vender' sus recetas?

Un ciudadano depósita su voto en una urna
El 'fake data' de la campaña: manual para votar sin caer en cinco bulos económicos

El término 'fake news' ha cruzado el charco para aterrizar de lleno a este lado del Atlántico en la campaña electoral. Desde Podemos hasta Vox, pasando por el PP, Ciudadanos y el PSOE del Gobierno, todos han tirado de este anglicismo en algún momento para escurrir el bulto de dar explicaciones. Pero esta también es la campaña del 'fake data'... y de los indecisos. Los políticos saben que la economía inclina el voto, más en un momento en el que vuelven a retumbar tambores de crisis. Por eso, eligen con astucia los números que mejor refuerzan sus argumentos. Así ha sido en todos los comicios, y esta cita con las urnas no es una excepción, así que no está de más analizar algunos de los bulos económicos que circulan estos días en las redes sociales (y en los bares).

"La economía va peor con Sánchez"

En plena desaceleración de la actividad mundial, España ha mantenido un especial dinamismo en el primer trimestre del año. Pero, ¿qué pasó en 2018? Habrá escuchado a PP y PSOE hacer análisis distintos de un año que gobernaron a medias. Los 'populares' cambiaron de discurso en cuanto pasaron a la oposición en el mes de junio, y lo que hasta entonces era una recuperación robusta empezó a convertirse en un debilitamiento preocupante. Los socialistas, al contrario, pasaron de criticar las cifras económicas a verlas con mayor optimismo al llegar a La Moncloa.

Lo cierto es que el INE revisó una décima al alza el crecimiento del PIB estimado para 2018, hasta el 2,6%, pero rebajó los avances del tercer y cuarto trimestres. Esto significa que la economía mostró un desempeño ligeramente peor en la segunda mitad del año –periodo que coincide con el Gobierno de Pedro Sánchez– que en el primer semestre. No obstante, ese crecimiento vino sostenido por la entrada en vigor de estímulos fiscales como la subida de las pensiones, de los sueldos de los funcionarios y del empleo público, la rebaja de impuestos... y los 'viernes sociales'. Pero los economistas cuestionan este modelo: no se puede crecer a base del sector público y a costa del consumo y de la inversión privada.

Con todo, la ministra de Economía, Nadia Calviño, sigue defendiendo que España va mejor que los países del entorno. Y así es. Pese al Brexit y la guerra comercial, la economía española sigue creciendo a tasas superiores al 2%, mientras la locomotora alemana ha rebajado sus previsiones para este año nada menos que al 0,5%. Diez años después de la crisis, crece la preocupación por una nueva recesión, o ¿estamos solo ante un frenazo propio del ciclo? Los analistas están revisando a la baja sus estimaciones, pero el frenazo ya se vaticinaba hace un par de años. Coinciden en algo: la corrección de la senda de crecimiento es un bache, no una crisis, y superarlo dependerá en gran medida de lo que venga de fuera, y de cómo gestione los golpes el próximo Gobierno.

"Aznar y Rajoy crearon 8 millones de empleos"

Con frecuencia, se juzga a los gobiernos de turno por la evolución que experimente el mercado laboral durante su mandato. Serán malos si sube el paro y buenos si baja y se crean puestos de trabajo. Eso quiso defender en un debate televisivo la 'popular' Cayetana Álvarez de Toledo al mostrar un elocuente gráfico sobre cómo crece el desempleo cuando gobierna el PSOE y cómo se reduce con el PP. De acuerdo con los datos del INE, con José María Aznar como presidente el paro cayó del 22% al 10%; José Luis Rodríguez Zapatero intentó capear la crisis hasta dejar el desempleo de nuevo en el 22% en 2011, y Mariano Rajoy hizo lo propio cuando vio escalar el paro hasta el 27%, para situarlo 2018 en el 15%.

Pero hay otro argumento utilizado, en este caso, por Pablo Casado. El líder del PP asegura que Aznar y Rajoy crearon, entre los dos, 8 millones de empleos. Pero no es cierto. De acuerdo con el INE, con Aznar, de 1996 a 2004, se registró un incremento de 4,9 millones de ocupados. Y durante los años de Rajoy, de 2011 a 2018, no llegaron a 1,2 millones. Es decir, en las dos épocas del PP se crearon poco más de 6 millones de empleos.

Aquí entra en juego la reforma laboral de Rajoy. Mientras el PP defiende que permitió crear empleo en tiempos de crisis, los partidos del centro-izquierda (PSOE y Unidas Podemos) quieren derogar sus aspectos "más lesivos", porque ha precarizado el mercado laboral. Un ejemplo que respalda esta tesis: la tasa de temporalidad roza ahora el 27%, cuando en 2012 se situaba en el 23%. Los partidos parecen avanzar en la dirección de reducir los tipos de contratos, hasta el extremo de Cs, que quiere que todos sean indefinidos, algo que se antoja complicado en un mercado como el español, con sectores muy estacionales que necesitan mano de obra extra para cubrir los picos de demanda en temporadas altas.

"Se contrata menos por el SMI de 900 euros"

Mucho tiene que ver en la evolución del empleo el propio ciclo económico. Pero el mercado laboral, como es lógico, no es ajeno a las decisiones políticas, por lo que no es de extrañar que economistas y empresarios pusieran el grito en el cielo cuando entró en vigor la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) hasta 900 euros. A partir del 1 de enero es más caro contratar y organismos como el Banco de España ya han advertido de que se podrían destruir hasta 125.000 empleos. Sin embargo, aún es pronto para determinar el impacto con exactitud.

El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, tildó esos avisos de "precipitados" y desmontó los cinco argumentos principales que se han esgrimido contra el avance del sueldo mínimo: "Ni se han pasado trabajadores del régimen general al de autónomos, ni ha disminuido el número de empleadas del hogar, ni los trabajadores del sector agrario, ni se ha reducido la jornada laboral, ni se han precarizado las condiciones de trabajo". Sin embargo, él mismo reconoció que no dispondrá de datos "más solventes" hasta finales de año. De momento, hay un hito revelador: el 2 de enero, tras la entrada en vigor del nuevo SMI, se produjeron 606.473 despidos, el mayor número de bajas registrado en la Seguridad Social en una sola jornada desde que hay datos.

SMI
 

"El PP quiere bajar las pensiones"

Ha sido uno de los grandes bulos de la campaña. Unas declaraciones del responsable económico del PP, Daniel Lacalle, malinterpretadas por el propio presidente Sánchez, difundieron la idea de que los 'populares' querían bajar las pensiones. Nada más lejos de la realidad. En el debate económico que organizó La Información los cuatro grandes partidos con representación parlamentaria (PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos) se comprometieron a revalorizar las pensiones con el IPC real. 

Si bien es cierto que esta declaración de intenciones de poco sirve si no se alcanza un acuerdo en el Pacto de Toledo. La comisión parlamentaria que estalló con la convocatoria de elecciones anticipadas volverá a funcionar en la próxima legislatura. Ya había un principio de acuerdo con recomendaciones prácticamente cerradas, pero Podemos se levantó de la mesa. La formación morada quiere "blindar" las pensiones en la Constitución, PP y PSOE se limitan a promesas genéricas como "sanear las cuentas del sistema" o "asegurar la revalorización", mientras Ciudadanos apuesta por la 'mochila austriaca' y Vox plantea una reforma integral hacia un sistema mixto de capitalización y reparto. 

"No habrá más recortes"

Tiene que haberlos. El Gobierno que salga de las urnas, sea del color que sea, tendrá que acometer un ajuste de 13.000 millones de euros para poder cumplir con la meta de déficit público que nos exige la Comisión Europea en 2019. El próximo Ejecutivo está obligado a cerrar el año con un desfase máximo del 1,3% del PIB, desde el 2,6% actual. La otra opción es una subida masiva de impuestos. No entra en los planes de PP, Ciudadanos y Vox, que apuestan por bajadas en el IRPF y en el Impuesto de Sociedades. Sí cuadra con el programa de PSOE y Podemos, que quieren elevar la presión fiscal a las rentas altas y las grandes empresas.

Pero aún así, las subidas de impuestos que ya pactaron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en los Presupuestos de 2019 que tumbó el Congreso no son suficientes para cuadrar las cuentas. La Autoridad Fiscal cree que con la  prórroga presupuestaria, incluyendo el aumento del gasto por las medidas aprobadas en los 'viernes sociales', el déficit cerrará el año en el 2,1%, ocho décimas por encima del objetivo oficial, pero una décima por debajo del agujero que habrían generado las cuentas del PSOE.

Pese a estas previsiones, Sánchez ya ha dicho que, de repetir como presidente tras el 28-A, su primera medida será aprobar sus PGE. Todavía tendría margen, considerando que los Presupuestos de 2018 no vieron la luz hasta junio. De momento, en paralelo a la campaña electoral, el Gobierno ultima el Programa de Estabilidad para el periodo 2019-2022 que deberá enviar a Bruselas antes del 30 de abril. Fuentes de los departamentos de Economía y Hacienda confirman que el plan está prácticamente listo y se enviará en tiempo y forma, acompañado de un avance del 'spending review' encargado por el Ejecutivo a la AIReF.

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