Viernes, 20.09.2019 - 21:15 h
Un Ejecutivo, de espaldas a la empresa

Los empresarios se alejan del PP, hartos de la indiferencia del Gobierno de Rajoy

La gran empresa lamenta la falta de interlocución con el Ejecutivo y recalcan la hostilidad de ministerios como el de Hacienda o el de Energía

Foto Rajoy con empresarios
Foto de archivo de una reunión del presidente Mariano Rajoy con empresarios en 2015 / EFE

"No te reciben. Y si te reciben, no te escuchan. Y si se da la circunstancia de que te escuchan, no se hacen cargo de tus inquietudes. Así está la cosa a día de hoy". La desafección que desde hace meses siente el mundo de la empresa por parte del Gobierno de Mariano Rajoy ha abierto un brecha sideral entre dos actores tradicionalmente condenados a entenderse con independencia del signo político del inquilino del Palacio de la Moncloa.

El mundo de la empresa siente que ha perdido su condición de interlocutor necesario para la construcción del país durante la era Rajoy - especialmente durante la última legislatura - y ya ha comenzado a explorar otros canales para ejercer una influencia que entienden como necesaria y sana para el desarrollo del país. 

No sólo las empresas han percibido esta desconexión del PP del mundo empresarial. Un histórico diputado popular reconoce que el Gobierno de Rajoy ha derribado los puentes que todo Ejecutivo debe tender con las empresas. "El Gobierno trabaja sobre la hipótesis de que tiene el monopolio del interés general y que todo lo que se intente aportar desde fuera nace de intereses espurios y de parte, y se mira con recelo".

El presidente de CEOE, Juan Rosell, aparece como uno de los que mejor ha entendido el cambio de signo de los tiempos. Maniatado como lobby por la política de 'puertas cerradas' de los ministerios, Rosell se ha dotado de un experimentado cónsul en el Parlamento, Josep Sánchez-Llibre, para ejercer su influencia allí donde se corrigen las iniciativas del Gobierno; ha intensificado la actividad de la organización empresarial como 'think tank' difusor de conocimiento; y se he embarcado en una decidida y controvertida reorganización interna para transformar CEOE no sólo en la casa de las organizaciones empresariales sino también en el de las grandes empresas del país

Desde la gran empresa se admite la ausencia de un interlocutor en el Gobierno al que confiar sus inquietudes y encomendar sus aspiraciones. Ese papel que en otros tiempos jugaron Josep Piqué o Abel Matutes y que se encuentra vacante en un Ejecutivo que actúa de espaldas al mundo de la empresa, según lamentan la decena de empresarios de alto nivel y responsables de organizaciones empresariales cuya opinión ha pulsado La Información para la elaboración de este artículo. Un dato revelador es que el nuevo ministro de Economía, Román Escolano, todavía no se ha sentado a escuchar a las empresas. 

Bien al contrario, las empresas reconocen que han tenido que lidiar con el comportamiento displicente cuando no directamente huraño de los ministros cuando han intentado cualquier aproximación. En este sentido, los dardos de los empresarios apuntan esencialmente en dos direcciones: el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal; y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro

De este último, no se olvida el episodio de sus declaraciones públicas sobre la escasa tributación de las grandes empresas del país a las que atribuyen la consolidación de un relato falso sobre el compromiso fiscal de los gigantes empresariales y un problema reputacional no menor. 

Legislatura perdida

El relato empresarial subraya que lo abrumador de las estadísticas macro oculta una legislatura perdida para la modernización del país. "Se podrá culpar a Cataluña o a la fragilidad parlamentaria, pero lo cierto es que ha sido una legislatura perdida para las reformas que necesita el país. A ver si acaba pronto y hay algún cambio", asegura el presidente de una histórica empresa familiar.

La misma crítica, por cierto, que deslizó Juan Rosell en el que fue su último discurso en una Asamblea General de CEOE y en el que instó al Gobierno a no tener miedo a las reformas, "que las empresas hacemos continuamente", y a abordar reformas estratégicas y de calado con la vista puesta en el medio y el largo plazo. 

Los empresarios que tradicionalmente se han quejado de la febril actividad regulatoria derivada de la descentralización administrativa de España y del intervencionismo de todos y cada uno de esos niveles de la Administración Pública echan de menos ahora un mayor pulso normativo. En lo que va de legislatura apenas se han aprobado una docena de leyes y ninguna de entre las reformas estructurales que solicitan las empresas: fiscal, laboral, de la Administración, energética...

Más huérfanas que nunca

Los empresarios consultados admiten, asimismo, que nunca antes se habían encontrado tan solos como ahora. Alejados del Partido Popular, reconocen en general que se sienten más cómodos con el discurso de Ciudadanos que con el del PSOE y, por supuesto, que con el de Podemos, pero subrayan que al contrario de lo que ha ocurrido en el pasado "cuando desde el principal partido de la oposición siempre se trataba de abrir canales de relación y diálogo", en este contexto eso no está ocurriendo ni siquiera con la formación naranja.

Uno podría pensar en la Comunidad de Madrid como un oasis para las empresas en medio de tanta conflictividad. "En absoluto", recalca un relevante empresario madrileño. "Si la Comunidad de Madrid está transmitiendo una imagen de prosperidad no es por la contribución del Gobierno de la Región, es por la iniciativa que están demostrando sus empresarios".

Otras fuentes consultadas van más allá. "Antes incluso la antigua CiU ofrecía un cauce de relación permanente con la vida parlamentaria, pero con la situación de Cataluña eso también se ha acabado como ha quedado suficientemente patente con la situación dramática que han tenido que afrontar las principales empresas catalanas". 

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