Figuraba en los Presupuestos alternativos de Ferraz

Las presiones de la banca sobre Montero desactivan el 'impuestazo' a las entidades

Las entidades financieras se salvan de la tasa que prometieron PSOE y Podemos. Ha sido descartado tras intensos contactos con Hacienda.

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez / EFE
Sánchez e Iglesias tras descartar el impuesto extraordinario a la banca / EFE

El impuesto extraordinario sobre la banca ha quedado fuera de la reforma fiscal que plantean el Gobierno y Unidos Podemos. Las grandes entidades celebran así una decisión que, de haberse llevado efecto, lastraría sensiblemente su cuenta de resultados. Pero convencer al Ejecutivo de Sánchez de que esta tasa no era lo más aconsejable ha llevado varios meses a unos bancos que han mantenido intensas negociaciones con diferentes miembros del Gobierno, especialmente con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. De momento solo se pondrá en marcha una tasa a las transacciones financieras que apenas tendrá efectos en las entidades.

El impuesto a la banca era una de las promesas de Pedro Sánchez en la oposición. Hace solo seis meses el hoy presidente del Gobierno consideraba que esta tasa finalista a las entidades financieras era "lo justo" para pagar las pensiones de unos ciudadanos que "con el sudor de su frente" habían sufragado el rescate financiero. "La banca fue rescatada por todos los españoles, ahora pedimos a la banca que contribuya al rescate del sistema que mejor representa los intereses de todos los españoles: su sistema de Seguridad Social", se podían leer en los Presupuestos alternativos elaborados por Ferraz en abril de 2018. Los socialistas calculaban que ese impuesto extraordinario recaudaría 1.000 millones de euros al año.

Unidos Podemos también planteaba hace solo unos días la creación de un impuesto a la banca. Así, en sus 'Presupuestos con la gente dentro' presentados hace solo tres semanas, Pablo Iglesias y Pablo Echenique presentaban su propuesta para implementar una tasa que permita "recobrar parte de las ayudas irrecuperables" que recibieron las entidades financieras.

Pero en el borrador de Presupuestos que enviará el Gobierno a Bruselas este lunes no hay recogido, efectivamente, el polémico impuesto a la banca. ¿Qué ha pasado, entonces, para que tanto Moncloa como Podemos hayan renunciado a una de sus principales medidas en materia fiscal? El motivo, según explican a La Información fuentes cercanas a estas negociaciones, se encuentra en las intensas conversaciones que han tenido lugar desde la llegada del PSOE al poder entre los bancos y el Ejecutivo. Otras fuentes prefieren referirse a estos intercambios con el término de "fuertes presiones".

Las conversaciones de los bancos tuvieron lugar esencialmente con la ministra encargada de la política fiscal, María Jesús Montero, aunque alguna fuente cita también algún contacto con Nadia Calviño, titular de Economía, y con el jefe de gabinete del presidente, Iván Redondo. En ellas los que iban a ser perjudicados actuaron en bloque, de forma unida, ante una amenaza que tendría su efecto inmediato en las cuentas de resultados de Santander, CaixaBank, BBVA, Bankia o Sabadell, entre otros.

El argumentario de los bancos contra el 'impuestazo'

Los argumentos que manejaron los bancos, siempre según fuentes cercanas a las conversaciones, fueron varios. En primer lugar, expusieron al Gobierno los problemas que podría suponer implantar un sistema de doble imposición, algo prohibido. En segundo lugar, plantearon los inconvenientes legales de un impuesto finalista para pagar las pensiones, ya que plantearía serias dudas como quedó demostrado con la sentencia del Supremo sobre el céntimo sanitario: no se pueden crear impuestos a los hidrocarburos para pagar medicamentos.

Las mismas fuentes explican que los bancos también emplearon con el Gobierno argumentos algo más prácticos. Por ejemplo que las grandes entidades no fueron rescatadas, sino todo lo contrario, ya que algunas contribuyeron a solucionar la crisis económica. También recordaron que el PSOE tiene contraído con los bancos una deuda de 50 millones a cierre de 2017 (frente a los 70 millones del año anterior) y que se avecinan diferentes campañas electorales donde, con probabilidad, ambos implicados se necesitarán.

Aparte de estas gestiones en privado, los diferentes dirigentes bancarios fueron realizando declaraciones públicas contra el Gobierno y su proyecto de impuesto a la banca. Desde Ana Botín a Francisco González o Guillermo Gortázar y José Ignacio Goirigolzarri. Todos los grandes, también en bloque, advirtieron al Ejecutivo socialista de los peligros de poner en marcha su decisión fiscal.

Todos estos argumentos, a tenor del borrador de Presupuestos acordado por Gobierno y Unidos Podemos tuvieron su efecto, de ahí que en el sector bancario se respire un cierto ambiente de satisfacción, según admite un importante directivo del sector. No obstante, en los cuarteles generales de las entidades financieras no cantan victoria final, ya que el documento sellado el jueves entre Sánchez e Iglesias contiene una seria advertencia hacia ellos: "Concluido el ejercicio fiscal 2019 se estudiarán los rendimientos de las nuevas medidas fiscales al objeto de valorar el impulso del llamado impuesto a la banca". Todo un aviso a navegantes.

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