Colapso por la pandemia

El atasco en Seguridad Social dispara el plazo de cobrar la pensión de jubilación

El periodo medio para el abono de las pensiones repunta hasta los 23 días, según los datos oficiales del Ministerio, mientras los sindicatos de funcionarios aseguran que se da hasta un mes y medio de demora.

Algunos pensionistas no reciben paga extra por el tipo de pensión que tienen.
El atasco en la Seguridad Social dispara los plazos para cobrar la pensión de jubilación
Canva.

Los efectos de la pandemia se dejan sentir en los plazos de la Administración Pública y, especialmente, en el caso de la Seguridad Social. Los cierres de oficinas derivados del confinamiento, las bajas de funcionarios por enfermedad derivada del contagio por Covid-19 y la sobrecarga de trabajo que ha tenido que asumir la plantilla por la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital (IMV) han disparado el periodo de tiempo que tienen que esperar los nuevos jubilados para cobrar la pensión desde que la solicitan por primera vez. Y esto sin contar con el calvario previo para solicitar una cita para atención presencial, misión imposible en muchas provincias, o la farragosa burocracia a la que hay que enfrentarse en la sede electrónica.

La Información ha consultado los registros de las distintas direcciones provinciales del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), que el propio Gobierno detalla en una respuesta escrita a la senadora del Grupo Parlamentario Popular María Mercedes Fernández, y la conclusión que se extrae es que el tiempo medio de resolución para las pensiones de jubilación es de 16 días. Con los últimos datos disponibles, de septiembre de 2020, el Ejecutivo aclara que a ese periodo hay que añadirle otros 7 días, que es el tiempo que transcurre desde el reconocimiento de la prestación hasta la efectiva percepción de la pensión por los beneficiarios, en lo que se elabora, fiscaliza y abona la nómina. En total, 23 días de media.

De este modo, las prestaciones se estarían resolviendo con la suficiente agilidad como para que no se produzca una interrupción de rentas, al transcurrir menos de un mes entre el último salario y el primer pago de la pensión. Sin embargo, fuentes del sindicato de funcionarios CSIF presentes en la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) cuestionan las cifras aportadas por el departamento que dirige José Luis Escrivá y aseguran que desde el pico de la pandemia se sigue produciendo"entre un mes y un mes y medio de demora" en el abono de las nuevas pensiones de jubilación. 

En cualquier caso, si se atiende a los datos oficiales, el tiempo medio de resolución de 16 días (sin tener en cuenta la semana extra que transcurre hasta que llega el dinero al banco) se ha elevado considerablemente respecto a los 11 días que se registraban antes de la pandemia, según los datos aportados por el Gobierno anterior en 2019. Además, fuentes sindicales ponen en duda esos 7 días que asegura el Ministerio que tardan el INSS, la TGSS y la Intervención General de la Seguridad Social en elaborar, fiscalizar y abonar la nómina, habida cuenta de que, según datos del propio departamento, en septiembre de 2018 esos trámites suponían en conjunto casi el doble de tiempo: más de 13 días de media.

Con todo, los registros territoriales reflejan importantes diferencias entre provincias, con algunas que despuntan considerablemente, como Navarra, que duplica el tiempo medio de abono de las prestaciones y alcanza los 48 días (41 para la resolución más los 7 extra para el pago), Gerona, donde se superan los 39 días en total, o Madrid, donde se rebasan los 37. Mientras, en la parte baja de la tabla aparecen provincias como Huesca, Albacete o La Coruña, todas ellas por debajo de los 16 días, tardando menos de 9 días en la resolución de la prestación. 

Hay que tener en cuenta, no obstante, que el periodo de resolución contabiliza desde que se hace efectiva la solicitud de una prestación, de modo que aquí no se incluye el tiempo que transcurre previamente, hasta que se consigue una cita con la Seguridad Social. Y es que ese ha sido el principal problema durante la pandemia. En un buen puñado de provincias, sobre todo en las más grandes, es imposible concertar cita previa presencial a través de la sede electrónica, como ha podido comprobar este medio. "Lo sentimos, no existe disponibilidad en los próximos días para el servicio solicitado. Si lo desea, puede intentar de nuevo su búsqueda volviendo a la pantalla anterior y eligiendo otra ubicación", reza la web de la Seguridad Social cuando se pide una cita en Madrid tras un año de crisis sanitaria.

Cita Seguridad Social ok
 
 

Pilar vivió en su propia piel el atasco administrativo. Natural de Galicia y residente en Madrid, se jubiló en agosto de 2020 y en el mes de septiembre inició los trámites para solicitar su pensión en la capital. Tras constatar que no existía posibilidad alguna de concertar una cita presencial en ninguna oficina de la Seguridad Social madrileña, decidió intentarlo a 600 kilómetros de distancia, en La Coruña, donde le dieron cita a tres meses vista, para mediados de diciembre. Desde que pudo hacer efectiva su solicitud hasta que percibió la prestación transcurrió un mes. En total, cinco meses de gestiones y esperas para cobrar la jubilación.

Desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones justifican estos retrasos por las solicitudes acumuladas en el pico de la emergencia sanitaria, en pleno confinamiento. "Hubo que cerrar las oficinas de repente y lógicamente pasar a tramitar todo sin atención presencial durante tres meses pudo elevar ligeramente los plazos", explican. No obstante, aseguran que se trató de una situación "bastante puntual" que "se fue corrigiendo gradualmente" y a final de año, aún teniendo la atención presencial afectada por los aforos limitados y las bajas de personal por Covid, "se compensó ampliamente con todas las medidas puestas en marcha: canales alternativos, buzones para envío de solicitudes, documentos justificativos que no se admitían previamente... para que los plazos no se resintieran".

En CSIF, sin embargo, ponen el foco en el déficit de efectivos. "Cada vez somos menos, el personal se va jubilando a un ritmo mucho mayor que las incorporaciones, además se trata de personas con muchísima experiencia, que se pierde... perdemos efectivos y su conocimiento", lamentan fuentes de la plantilla. Consideran que este "mal endémico" que padecen desde hace años se ha visto agravado por la pandemia y por la sobrecarga de trabajo que ha supuesto la aprobación de una nueva prestación como es el Ingreso Mínimo Vital. Y lanzan una advertencia: "Se nos viene una buena encima, con una edad media de 58 años y entre rumores de cambios en el cálculo de las pensiones, en los próximos cuatro años se pueden jubilar unos 5.000 trabajadores en el ámbito de la Seguridad Social".

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