Jueves, 21.11.2019 - 02:22 h
Abandono indiscriminado por parte de los partidos

España no es país para pactos: todas las reformas fracasan antes de empezar

Da igual que los temas sean tan trascendentales como la educación, la estructura territorial, las pensiones... la táctica política gana al progreso.

Imagen del Congreso de los Diputados.
Imagen del Congreso de los Diputados.

"Solo quiere protagonismo, fotos, y en cuanto algo se mueve en parámetros de seriedad y rigor no está cómodo". Son las duras palabras de la portavoz del PSOE en el Congreso, Margarita Robles, al líder de Cs, Albert Rivera ante el abandono de este de la comisión de evaluación del estado autonómico. "Es lamentable que un partido que desea gobernar se niegue a examinar el estudio de una reforma constitucional". El argumento de Cs fue el veto de las comparecencias de líderes emblemáticos del PSOE... por parte de los socialistas.

"Es una cortina de humo para justificar lo injustificable, un portazo a un trabajo que transcurría con el máximo compromiso, eficacia y lealtad, una espantada". Eran las palabras del PP ante el abandono del PSOE del pacto educativo, al que luego se sumó el PNV y en el que ya solo quedan PP y Cs. Otros partidos ni lo intentaron. Cs lamentó que un tema capital fuera usado como "un arma arrojadiza entre partidos".  Las críticas se suceden y los partidos se intercambian los papeles: hoy dejo esta comisión yo, mañana tú. Y mientras, solo titulares.

Da igual que el tema a tratar sea vital para el futuro del país. El Pacto de Toledo parece un ente muerto después de un año de conversaciones que han acabado en una rifa de subastas para calmar la ira de los jubilados. Los expertos dan su opinión y se elaboran informes que acaban en un cajón por mero juego político. 

Son solo algunas muestras de la falta de la cultura de pacto en España, una realidad que está dinamitando una legislatura que nació muerta, que deja al país varado incapaz de hacer frente a retos clave para el futuro como la educación, las pensiones, el empleo o la reforma territorial. Asuntos clave como la financiación y los presupuestos siguen durmiendo el sueño de los justos. Todo un drama político.

​Juan Moscoso del Prado, diputado en la VIII, IX Y X Legislatura por el PSOE y Aspen España Fellow considera que es complicado llegar a acuerdos cuando ni siquiera nos ponemos de acuerdo en el diagnóstico de los problemas. "Se abusa de los expertos, muchas veces de forma partidista. Antes, se valoraba lo que uno hacía en las comisiones, ahora de ellas solo salen anécdotas. Hace falta un buen análisis de los problemas para llegar a acuerdos. Ni aún hoy hemos sido capaces de establecer un relato consensuado de la crisis y así es complicado", señala desde la experiencia. 

"Estamos ante una clara falta de cultura democrática. Un día hablando con Jesús Posada en el Congreso me dejó claro que los afiliados defienden sus colores en la política española y que un pacto a la alemana era imposible aquí. Y lo paradójico es que los políticos del Congreso se llevan bien. Es todo un reflejo de que nuestra clase política necesita más profesionalización y competencia. La oscuridad que está detrás a la llegada a los cargos posibilita que el que se mueva no salga en la foto", describe Pilar Llacer, profesora de la EAE Business School, doctora en Ética y en Ciencia Política.  

Coincide con ella Sergio Andrés Cabello, profesor de Sociología de la Universidad de la Rioja, porque debajo de esta falta de diálogo productivo y acuerdos hay un reducto social claro. "Aunque suene a tópico, la herencia franquista se nota, la Transición fue una excepción y además, durante la democracia han predominado las mayorías absolutas o las cesiones a los nacionalistas que no se pueden llamar pactos. La sociedad civil española también es débil".

"Cuando no hay ideas, ni proyecto de país solo quedan las encuestas", destaca Juan Carlos Jiménez Redondo, profesor de Historia del Pensamiento y Movimientos Sociales de San Pablo-CEU, que es pesimista sobre la posibilidad de llegar a acuerdos políticos en España. "Se da la paradoja de que en los Gobiernos autonómicos sí hay pactos, pero más allá el corte ideológico en España es tan profundo...En el momento en el que el PSOE se levantó del pacto educativo la comunidad educativa debió protestar, pero seguimos siendo sumisos de los partidos. Hacemos frente a la peor crisis en 40 años sin líderes", concluye.

Así lo ven desde la experiencia en el congreso

Los pactos de la Moncloa aún son un activo fuera 

​Juan Moscoso del Prado, diputado en tres legislaturas sabe por experiencia lo que es trabajar en el Congreso de los Diputados y su análisis no deja de ser crítico. "Nadie quiere ahora renunciar a su cuota de protagonismo. Cuando había dos partidos hegemónicos era más fácil el acuerdo porque cubrían el espectro ideológico. Ahora cada uno compite con otro y defiende su espacio. Otro problema es el liderazgo", destaca.  "Nos falta madurez democrática, experiencia, no honramos los Pactos de la Moncloa que siguen siendo el principal activo que tiene España en el exterior, esa modélica Transición. No hemos renovado ni el pacto social ni el contrato social que nos dimos, que es el de la convivencia, y es un problema terrible", afirma. Moscoso reconoce que la política siempre ha sido muy endogámica y que "el 90% del tiempo de los políticos se lo llevan las cuestiones internas del partido, sobrevivir, y así es difícil conectar con la sociedad civil".

José Ramón Pin Arboledas, diputado por las Cortes en 1977 con la UCD, y ahora profesor del IESE, considera que "la historia de mayorías absolutas ha provocado unas costumbres que son difíciles de arraigar. Es lo que ha hecho que esta legislatura sea complicada y difícil para sus protagonistas. El pacto entre las principales fuerzas, PP y PSOE, como en Alemania, hubiera allanado el camino. Pero no fue posible por los empecinamientos ideológicos, propios de épocas pasadas", analiza.
Pese a todo, considera que "la actual ley electoral dificulta la creación de mayorías y eso también obligará a una política de pactos, al menos para cambiarla y abordar los grandes problemas de la educación el Estado del Bienestar, la sanidad, la emigración, el turismo, las pensiones... Sin cambio de ley electoral será muy difícil abordarlas con racionalidad".

Nadie quiere enfrentarse a las consecuencias de aparecer como el perdedor de un acuerdo. La militancia tampoco perdona. Los moderados son tachados de pusilánimes. "La sociedad civil no debería consentir que ningún partido se levantara de estas comisiones. Perdemos el tren. La educación es clave, debemos preparar a toda una generación para un nuevo mundo automatizado y solo se piensa en cuatro años.", destaca Llacer, también experta en recursos humanos. "Las personas son importantes, los proyectos lo son más. Y no hay. Los ciudadanos están cansados de enfrentamientos. Hemos retrocedido. Y eso es un lastre para la marca España", advierte.

"Con el tiempo aquellos que demuestren mayor capacidad de resolver problemas serán los que sobrevivirán y crearán una nueva cultura política. En esta legislatura se está demostrando si nos atenemos a las encuestas. La subida de Ciudadanos es la demostración de que ser capaces de pactar, con mensajes claros de fondo, es rentable electoralmente", destaca el profesor del IESE José Ramón Pin. Veremos. Por el momento, España no es país para pactos.

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